Me hago eco de una carta al director de El País, a la que he llegado a través de MigraMundo, que tiene un punto voluntario de panfleto y que precisamente por eso me parece más inteligente y creo que consigue transmitir un sensación compartida por muchos de frustración.
Generación Ni-Ni
Estamos en manos de una auténtica y genuina generación Ni-ni. No me refiero a los jóvenes que no tienen ni oficio ni beneficio y exprimen la supervivencia de sus progenitores.
Tampoco hablo de los universitarios que, al acabar su formación, no encuentran ni un empleo digno ni una mísera oportunidad para demostrar sus cualidades, ni de los que no poseen ni perspectivas ni posibilidades de progreso en sus trabajos, por no hablar de los parados que no vislumbran ni presente ni futuro para ellos y los suyos.
De igual forma, no sería justo bautizar de esta forma a los pensionistas que no pueden ni opinar ni hacer nada para evitar el desastre que se les avecina, ni al españolito medio que ya no consigue ni llegar a fin de mes ni tiene medios para pelear por ello.
Los verdaderos Ni-ni que nos conducen a la pobreza son grupos corporativistas que no tienen ni escrúpulos ni vergüenza. Al frente de ellos se sitúa una casta política que ni sabe lo que es trabajar en pos del bien común ni ganas que tiene de saberlo. Criaturas malditas sin corazón ni conocimiento que ni pueden ni quieren mejorar la vida de los demás. Vampiros que sólo se protegen a sí mismos con sueldos y jubilaciones ultrajantes, mostrando un rostro en el que no aparece ni la cordura ni la decencia.
Junto a ellos, fundidos, encontramos a los asesores y demás parásitos millonarios que ni trabajan ni cumplen con los cometidos que justifican su innecesaria existencia. Si completamos la lista con los especuladores, algunos banqueros desalmados y ciertos explotadores de lo ajeno que ni humanidad ni solidaridad muestran en su comportamiento, tenemos completa la generación Ni-ni que no nos deja ni vivir ni pelear por nuestra supervivencia.
No deberíamos permitir ni que nos derrotaran ni que nos humillaran todos los días.
Tomás Salinas García
Aprovecho para unirme a la campaña de condena que todavía no sé si existe del programa reality homónimo de la Sexta, que no he visto ni pienso ver, y en cuya presentación tienen los huevos de decir:
En la casa de Generación ni-ni los jóvenes tendrán normas, responsabilidades, tareas, etc., y, lo más importante, tendrán que ganarse el pan con el sudor de su frente; es decir, tendrán que trabajar. Todo ello para producir un cambio en ellos que les haga tomar de una manera consciente y responsable las riendas de su inmediato futuro.
Como diría un amigo mío, a los de la Sexta les falta una patatina pal kilo, es decir, que parecen gilipollas, al menos (por no generalizar) en este programa.
